Otro
ejemplo son los amistosos internacionales, donde la
motivación de las selecciones
no es máxima y los entrenadores suelen aprovechar
para realizar algunos experimentos
con sistemas de juego, nuevos jugadores, etc., lo que
se traduce en resultados
irregulares y multitud de empates. También es
de sobra conocido que los equipos
colistas suelen mejorar su rendimiento al final de la
temporada debido a que para ellos
cada encuentro empieza a ser una cuestión de
vida o muerte. Y por último, no debe
olvidarse que en partidos de gran trascendencia pueden
estar presentes las famosas
"primas a terceros". Equipos que en apariencia
no se juegan nada reciben suculentas
"primas" por ganar a determinados rivales,
ofreciendo un rendimiento muy superior al
que se esperaría de ellos en función de
la clasificación.
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