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Indisciplina: En ocasiones, el jugador apuesta cantidades
cada vez más grandes de
dinero después de ganar una buena cantidad. Llevado
por la euforia de una buena racha,
puede incluso llegar a apostar convulsivamente, dilapidando
en poco tiempo el dinero
que tanto le ha costado ganar. El autocontrol es importante
tanto en los momentos de
euforia como en los momentos difíciles.
Las tres grandes virtudes del apostantes (paciencia,
prudencia y disciplina) se adquieren
con el paso del tiempo. Incluso los jugadores más
experimentados cometen errores con
cierta frecuencia, y no hay nada trágico en ello:
la clave está en aprender la lección y
reducir esos errores al mínimo posible.
Información facilitada por iApuestas.com.
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