Aunque
con un alto grado de permisividad social (incluso el
New York Times dedica una columna
a las apuestas), es obvio que la publicación
de un cupón al modo inglés resultaba imposible.
Cambiar las cuotas no tenía entonces un coste
adicional para los corredores de apuestas de EEUU,
que las dejaban fluctuar libremente en función
de la oferta y la demanda.
Para los españoles, el desconocimiento de las
casas de apuestas era casi absoluto hace
apenas unos años. Incluso existía una
idea un tanto novelesca del corredor de apuestas
clandestino, típico de las películas de
Hollywood. La realidad es bien distinta. En
Inglaterra, por ejemplo, algunas casas de apuestas llevan
operando más de medio siglo.
Información facilitada por iApuestas.com.
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