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Cantidad de dinero limitada: Para empezar, el Martingale
parte de la suposición de
que el apostante dispone de una cantidad de dinero ilimitada
a la hora de efectuar sus
apuestas. En la práctica esto es imposible, y
la eficacia del método se convierte en una
ilusión.
- Crecimiento geométrico: Doblar una vez tras
otra provoca un crecimiento
geométrico de las cantidades en juego. Supongamos
que un jugador pierde ocho veces
consecutivas. Una mala racha semejante es ciertamente
inhabitual, pero también
inevitable si se juega con mucha frecuencia. Entonces,
en la novena jugada será
necesario apostar 256 veces la cantidad inicial. Pero
pensemos seriamente: ¿Puede
considerarse razonable arriesgar, por ejemplo, 25.600
euros para ganar tan solo 100 (la
apuesta de salida)? Es más seguro, y desde luego
más inteligente, comprar un detector
de metales y rastrear la playa en busca de calderilla.
;-)
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